Montevideo, Agosto del 2003
Señor
GABRIEL CARRION
Lord Guau,
Quito, Ecuador.
De mi consideración,
Me dirijo a Ud., en nombre de mi familia y en el
propio, para dejar constancia de nuestra más
profundo agradecimiento por el cuidado brindado por
Lord Guau a nuestro perro Obelix.
Estimo que pocos clientes de Lord Guau habrán
tenido la oportunidad de conocer de manera tan extensa
como nosotros la espléndida calidad de los
servicios que Uds. brindan, que colocan a su establecimiento,
no cabe duda, a la par de los mejores establecimientos
internacionales del ramo. Ese conocimiento se debe
a que hemos podido apreciar muy de cerca, durante
dos años, no únicamente el programa
de entrenamiento canino de Lord Guau, sino sus excelentes
servicios de hospedaje y de traslado internacional.
Como Ud. recordará, fue luego de un año
de enviar a Obelix tres veces por semana a recibir
instrucción básica con ustedes, que
debido a las exigencias de mi trabajo como funcionario
del Servicio Exterior del Ecuador nos vimos temporalmente
imposibilitados de mantener a Obelix con nosotros,
mientras cerrábamos casa en Quito, preparábamos
el traslado al exterior, y nos instalábamos
en mi nuevo destino. Originalmente pensamos que el
hospedaje de nuestra mascota en Lord Guau no sería
requerido sino por un par de meses a lo sumo. Sin
embargo, fueron ocho meses los que Obelix debió
pasar al cuidado de ustedes, antes de llegar, acompañado
personalmente por Ud. a Buenos Aires para viajar,
inmediatamente después, a su nueva casa en
Montevideo.
Por un lado, fue gracias al entrenamiento que recibió
en Lord Guau, que nuestro San Bernardo se transformó
de un cachorro inquieto e incapaz de controlar su
inagotable energía, en un can de dos años
y medio en condiciones de obedecer los comandos que
le permiten manejar esa energía, lo que le
habilita para disfrutar sus rutinas cotidianas a plenitud,
potenciando al máximo la alegría que
su presencia brinda a todos en nuestra casa y, lo
que es más importante aún, su propio
bienestar. Por otro, durante los ocho largos meses
que Obelix debió permanecer hospedado en Lord
Guau, nos consta que todos los aspectos vinculados
a su cuidado diario fueron atendidos de manera impecable,
desde la continuación de su entrenamiento hasta
el suministro de alimentos, la higiene -notable- de
su amplia vivienda cercada con extenso perímetro
verde, y sus paseos diarios a cargo del personal de
Lord Guau, los chequeos médicos de rutina,
vacunaciones y demás servicios -aseo, peluquería,
etc.-
Debo subrayar que durante esos largos meses de hospedaje
de Obelix en Lord Guau, tanto mi esposa como mi hijo
y empleados de confianza de la casa estuvieron permanentemente
en contacto con Ud. y su personal. La atención
que recibieron por parte de todos fue invariablemente
atenta, aún cuando llegáramos a distintas
horas del día, y sin previo aviso, a visitar
a Obelix. Durante esos ocho meses tuvimos oportunidad,
además, de constatar cómo aún
durante vacaciones de fin de año y fines de
semana largos, con su establecimiento sin una plaza
de hospedaje libre, la atención individual
a todas las mascotas a cargo de Lord Guau permanecía
inalterable. Lo que más nos llamó la
atención fue el entorno impecable, abierto,
distendido que caracteriza la vida diaria de su establecimiento:
un personal siempre sonriente, activo, cortés,
dedicado con entusiasmo y gran profesionalismo a su
labor.
Finalmente, cuando nos vimos ante la imposibilidad
de trasladar a Obelix junto con nosotros a mi nuevo
destino en Montevideo fue Ud. quien, sin dudar un
segundo, nos propuso la solución: sería
Ud. quien viajaría a Buenos Aires con Obelix,
desde donde nosotros le trasladaríamos a Montevideo.
La coordinación del viaje requirió innumerables
llamadas telefónicas, correos electrónicos
y respuestas inmediatas de último minuto. Usted
y su personal, así también como sus
socios y enlaces en Buenos Aires las respondieron
siempre sin dilación. Como si ello fuera poco,
y sin que nosotros lo hubiésemos solicitado,
Ud. tuvo la infinita cortesía de enviar un
chofer a recoger a mi esposa a su arribo a Buenos
Aires para, a su vez, recoger a Obelix, y personalmente
aseguró que se le facilitasen todas las gestiones
de embarque a Uruguay, con personal altamente competente.
Huelga agregar comentario adicional alguno para dejar
constancia de la extraordinaria calidad del servicio
que Lord Guau proporciona, excepto para expresar mi
certeza de que, más allá del alto profesionalismo
de su empresa, esa calidad no sería posible
sin el factor fundamental que la sustenta: el afecto
y respeto genuinos que todos en Lord Guau profesan
por los animales.
Desde Montevideo, en compañía de mi
familia y de su amigo Obelix, que gracias a ustedes
ahora está muy contento luego de un largo paseo
dominguero por la playa, le hago llegar nuestro más
cordial saludo. Por cierto, Obelix es muy joven, y
al término de mi misión regresará
a Quito y a sus visitas semanales a Lord Guau, para
proseguir su entrenamiento. Espero, sin embargo, poder
recibirle en nuestra residencia en Montevideo en cualquier
momento, para que Ud. pueda constatar personalmente
que el paso de Obelix por Lord Guau permanece indeleble
en su memoria.
Sin más, me despido de Ud. con la mayor deferencia
y amistad, no sin antes dejar constancia de que el
apellido que compartimos no implica parentesco vinculante.
Cordialmente,
Leonardo Carrión Eguiguren
Embajador del Ecuador ante el Gobierno de Uruguay
y ante la ALADI
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